lunes, 16 de agosto de 2010

Vigésima entrada. Estrellas y recuerdos:


-Migue, venga, entra y compra no sé qué.

Y Migue va sin ningún problema. Entra en el inmensamente pequeño lugar, al menos pequeño para la cantidad de gente que hay. La barra, pequeña para tanta gente, invoca líneas que salen de ella y terminan fuera del establecimiento. Las paredes por fuera son blancas excepto por unos centímetros por encima del suelo, esa franja es amarillenta, y a un escaso metro sobre esa franja está el nombre del establecimiento sobre paredes que, quizás debido a su antigüedad, están algo despintadas.
Poco a poco la cola se mueve, y Migue también, entre la corriente de humanos que algún artículo desean tener. Migue se quiebra un poco la cabeza pensando por qué las colas de una panadería, que, supuestamente, vende productos de muchísima más necesidad, no están tan abarrotadas. Pero no consigue nada.
Migue pasa por la puerta del establecimiento, a su alrededor paredes, humedad, varios tabiques...y muchos cuadros y posters. A la derecha esa barra de madera algo mojada, y tras ella una especie de habitación llena de toneles y camareros moviéndose como hormigas deseosos de conseguir el máximo beneficio. A la izquierda hay una silla y sobre ella un señor barbudo con una gorra que podría catalogar de "marinera". Sostiene un vaso de vino y habla con otro hombre con una barba menor que la del anterior hombre, pero igualmente considerable. Migue, lejos de prestar atención a su, seguro que interesante, conversación, se fija en el cuadro que tiene pinta de más antiguo y que está justamente en frente de él, colgado de un tabique.
El cuadro muestra un hombre con una especie de parálisis parcial periférica, pero Migue no la mira por eso, lo mira porque está ahí. Lejos de ser olvidado, ese hombre está en un cuadro y cada dia pasan junto a él...quizás hasta cientos de personas, pero pocos se paran a pensar qué habrá hecho ese hombre para estar ahí. ¿Habrá sido bueno?¿Habrá aportado dinero a la construcción del local?¿Inauguraría el local?¿Sería alguien a quien el dueño admira?
Con tanta pregunta Migue está fuera, con 2 bolsas repletas de los artículos que se vendían. A su lado su madre y su abuela hablando de cosas, que sin duda, serán interesantes y, al parecer, divertidas por lo mucho que se ríen, pero Migue decide esconderse bajo sus cascos y pensar en el hombre del cuadro.
Unas 5 vidas completas con sus descendencias después, Migue llega al lugar con alias "destino". Allí suelta las bolsas, ha quedado para ver las lágrimas de San Lorenzo. Migue recorre las calles, esta vez pensando en cuántas estrellas verá y en qué puede desear.
Una vez llega todo el mundo se saluda, como un ritual igual al de cualquier animal...solo que el ser humano lo considera supremo y elegante, pero hasta los perros lo hacen. Unos minutos después, medidos por Migue como canciones, están todos o sobre madera o sobre arena. Todos increíblemente sobresaltados con cada estrella fugaz. Migue está tan atónito que olvida pedir deseos por cada estrella, realmente parece que el cielo llora...y Migue piensa que quizás sea por el mal de cada hombre y mujer o porque olvidó sacar a la perra al llegar a "destino" para que hiciese sus necesidades(más tarde supo que alguien la bajó por él).
Decide el grupo volver, aunque Migue desea con su alma quedarse sobre la arena a oscuras con algo de música, un teclado y mucho que escribir...pero no tiene teclado.
2 reflexiones más tarde sobre los deseos que podría haber pedido y tras unas pocas de risas, llega al lugar donde anteriormente comió un helado(que por cierto catalogó de riquísimo). Allí el grupo se separa por la mitad, él es el que vive más lejos, pero realmente le encanta ir solo porque así, si se pone los cascos para escuchar música no parece que esté ignorando a su acompañante. 4 besos y un apretón de manos más tarde Migue comienza a andar solo entre bares cerrando, alcohólicos en grupo cantando o serenos y luces amarillas que daban un ambiente muy taciturno, pero eso sí, con música que le hace pensar de nuevo en el hombre del cuadro. Cuando está a menos de 2 canciones de "destino" los pensamientos cambian y de repente se pone a pensar en la urna que tiene en mente tanto tiempo, esta vez no está llena de lo mismo, esta vez no estalla, esta vez Migue acaba de despertarse; lleva 2 horas dormido soñando lo que ha hecho anteriormente con algunos matices. Le ha despertado una cortina que por el viento le ha acariciado la cara...sonríe, se acuesta de nuevo, se da la vuelva y, con sonido de ronquidos de fondo decide intentar dormir de nuevo. 3 canciones después lo consigue y a partir de aquí...la historia se vuelve oscura.

1 comentarios:

Andreki dijo...

Extraño...
El contenido de tu urna ha cambiado por un momento.
(=