domingo, 11 de abril de 2010

Decimo tercera entrada. Paradoja:


He aquí mi paradoja. Una existencial, grande y colorida.

Mi mano, suavemente rozada por plantas amarillentas de corta altura. De forma casi perpendicular se tocan, pero mi vista se centra en la marea amarilla que ante mi se ondula por la acción del viento. Viento, aquel que por mis mejillas camina descalzo, aquel que, suavemente, mueve mi pelo.
Mi mente, ahora situada en el pasado, no deja de sorprenderme. He estado prácticamente desde mis comienzos de escritor situando mi meta en una felicidad algo abstracta, en una felicidad carente de tragedia, pena, tristeza, melancolía...en una felicidad cargada de cariño, amistad, amor...y he aquí mi sorpresa cuando me doy cuenta de que en error estaba. Veo ante mis ojos tanta felicidad que quiebra mi ser al verse poco realizado. Mi afición de apoyar a gente en malos momentos se ve truncada por mi falta de inspiración. Mi escritura se ve afectada por mi falta de necesidad y a la vez de algo que tratar.
Veo en este momento un claro ojo de huracán que tiempo durará, y aunque creo que es una estupidez pedirlo, quiero que pronto vuelva la tempestad, que vuelva a necesitar intoxicarme de alma, que vuelva a contra un mundo negro arremeter con colorida prosa.
Veo ahora que aquello de cuanto me quejaba, veo aquellos de cuantos me quejaba. Deseaba ser un ignorante, y no era más que el más ignorante de todos cuantos conozco. Creía que la felicidad consistía en la necesidad de aquello no poseído cuando la felicidad es simplemente la satisfacción de aquello que es nosotros. Nuestra esencia, nuestra mente...¿qué es sin meta? No más que un trozo de tejido rosa que en muerte presenta un tono grisaceo. Nuestros sentidos no son más que nuestra forma de percibir aquello que nos rodea sin otro fin que percibirlo de forma básica.
La próxima vez que veáis una rosa intentad verla de otro modo, yo era capaz de verla de mil maneras, y ahora sólo soy capaz de verla de forma cognitiva. No soy capaz de ver aquello que por azar no se me presenta, y mi imaginación sólo se presenta cuando la música suena. Quizás pueda parecerse a antes en ese factor, pero las imágenes de ahora tratan más la soledad, las necesidades...ya no soy el superhéroe de mis sueños, mis pesadillas juegan al póker y por si fuera poco mis sueños preparan algo de limonada en su casa de campo, quedando de acompañante un simple vacío transmitido como nada cada vez que mis párpados se reencuentran.
No es fácil explicarse cuando cargado estoy de positividad, cuando mi inspiración no supera la de un lápiz y un papel, cuando todo consiste en futuro y cuando la necesidad es negativa.
Y aquí os dejo una cita que tiene mucho que ver con éste texto:
"La felicidad provoca unos polvos estupendos pero unas malas canciones" Joaquín Sabina.

2 comentarios:

Karina dijo...

que comentario más puntual : )
solo paso a saludar.

Emilio José dijo...

Es lo que te queda xaval XD, soy de los que piensan que los buenos escritores son aquellos que están depres o que les ha pasado algo chungo o que simplemente no tienen lo que desean, y la expresión de su alma frustrada es lo que les hace escribir tan jodidamente bien aunque tú para estar rematadamente positivo no lo haces nada mal. Muy colorido tu texto, al menos a mi me ha transmitido muchos colores conforme lo iva leyendo, ciao mushasho y manten esa felicidad como si fuera un clavo ardiendo.